Guías General 05.10.2026

Revisión tras tormenta: cómo actuar con seguridad ante líneas dañadas

Una rutina fija tras tormenta y apagón ayuda a evitar cables caídos, árboles dañados y usos peligrosos de generadores.

Revisión tras tormenta: cómo actuar con seguridad ante líneas dañadas
Después de una tormenta, vientos fuertes o un corte repentino, la primera reacción no debe ser salir inmediatamente a buscar la causa. Árboles dañados, ramas sueltas y líneas eléctricas caídas están entre los peligros más graves. Una sencilla revisión permite evaluar la situación en un orden fijo y sin riesgos innecesarios.

Empieza dentro de la vivienda. Comprueba si solamente ha saltado un interruptor o si también están oscuras las casas vecinas y el alumbrado público. Si hueles plástico quemado, escuchas chasquidos o ves chispas, no manipules el cuadro eléctrico. Si hay humo o riesgo de incendio, abandona el edificio y llama a emergencias. Una linterna es más segura que una llama.

Después observa el exterior desde una ventana protegida o desde la puerta. No busques cables dañados en la oscuridad. Si ves una línea en el suelo, en un árbol, sobre un vehículo o tocando una cerca, mantén mucha distancia. Puede seguir energizada aunque esté inmóvil y no produzca chispas. Tampoco toques ramas, vallas metálicas, vehículos o agua que puedan estar en contacto.

Establece una zona de seguridad. Niños y mascotas permanecen dentro o en otra zona protegida. Nadie pasa por debajo de árboles dañados. No muevas un vehículo si hay un cable encima o justo al lado. Informa del peligro a la compañía eléctrica o a los bomberos y describe la ubicación con precisión.

Solo cuando el entorno inmediato sea seguro debe comenzar la rutina normal del apagón. Apaga o desconecta electrónica sensible. Deja una luz encendida para notar el regreso del suministro. Abre frigorífico y congelador lo mínimo posible. Utiliza las baterías externas con criterio y reduce el consumo innecesario del teléfono.

Si tienes generador, nunca lo utilices dentro de casa, garaje ni cerca de ventanas. El monóxido de carbono no tiene olor y puede matar. El generador debe funcionar al aire libre y a distancia segura del edificio. La conexión a la instalación doméstica requiere un sistema de transferencia adecuado. Una realimentación improvisada por un enchufe pone en peligro a residentes y técnicos.

Guarda una pequeña tarjeta de revisión junto a los documentos de emergencia. Incluye teléfono de la compañía, emergencias y contactos importantes, además de cinco pasos: comprobar dentro, observar fuera, alejarse de líneas, informar peligros y comenzar después la rutina del corte. Así nadie tiene que improvisar bajo estrés.

Cuando vuelva la electricidad, revisa otra vez el exterior con luz diurna. Las ramas dañadas pueden caer más tarde, algunas reparaciones pueden ser provisionales y las zonas mojadas seguir siendo peligrosas. Reconecta los grandes aparatos uno por uno.

La regla esencial es sencilla: toda línea caída debe considerarse peligrosa hasta que la compañía confirme lo contrario. Prepararse para un apagón no consiste solamente en almacenar agua, comida y baterías, sino también en actuar en el orden correcto y no aumentar riesgos evitables.