Cuando un apagón no dura solo unas horas, sino varios días, los comercios pueden permanecer cerrados, los pagos con tarjeta pueden dejar de funcionar y los cajeros automáticos pueden quedar fuera de servicio. En ese momento, vecinos o pequeños negocios locales podrían empezar a intercambiar productos directamente. Sin embargo, eso no significa que convenga crear un “almacén de crisis para comerciar”. Cada hogar necesita primero suficiente agua, alimentos, medicamentos y artículos de higiene para sus propias necesidades. Solo se debe intercambiar lo que realmente sobra.
Los productos más apropiados son artículos cotidianos pequeños, cerrados de fábrica y con una utilidad clara. Entre ellos se encuentran porciones individuales de alimentos no perecederos, sal, azúcar, café, té, leche de larga duración, conservas, comida para mascotas y agua potable limpia en botellas pequeñas. Las unidades pequeñas son más fáciles de valorar, transportar y repartir de manera justa que los envases grandes. Nunca se deben ofrecer alimentos vencidos, dañados o ya abiertos.
Los artículos de higiene pueden adquirir mucha importancia. El jabón, la pasta dental, el papel higiénico, las toallitas húmedas, las bolsas de basura, los pañales, los productos de higiene menstrual y los desinfectantes se conservan durante mucho tiempo y se necesitan a diario. También aquí se aplica una regla clara: entregar únicamente productos sin abrir. Los medicamentos personales, los fármacos con receta y los envases ya empezados nunca deben utilizarse para trueque. La dosis, las interacciones, las condiciones de almacenamiento y las normas legales convierten ese intercambio en un riesgo.
Para la iluminación y los aparatos pequeños pueden ser útiles las pilas de tamaños comunes, los cargadores portátiles completamente cargados, las linternas sencillas, los encendedores y los fósforos. Un cargador portátil solo debería ofrecerse cuando exista una forma realista de volver a cargarlo. El combustible, los cartuchos de gas y otras sustancias muy inflamables pueden parecer valiosos, pero su almacenamiento, transporte y trasvase implican riesgos importantes. No son productos sencillos para intercambiar y solo deben manipularse respetando las normas locales de seguridad y la legislación.
También resultan prácticos algunos materiales básicos de trabajo y consumo: cuerda resistente, cinta adhesiva, bridas, guantes de trabajo, clavos, tornillos, bolsas de basura, recipientes para agua y abrelatas manuales. A veces, un pequeño servicio vale más que un objeto. Quien pueda reparar, filtrar agua, cocinar, transportar algo o cargar dispositivos de forma controlada debería decidir de antemano qué puede ofrecer sin poner en peligro su seguridad ni sus reservas esenciales. La información fiable sobre puntos de distribución abiertos o rutas seguras también puede ayudar a un vecindario, pero nunca debe inventarse ni “venderse” a cambio de productos necesarios.
Guarda los posibles artículos de trueque separados del verdadero suministro de emergencia del hogar. Una caja pequeña y etiquetada evita que se entreguen por error reservas indispensables. Lleva al intercambio solo la cantidad acordada y nunca muestres todas tus existencias. Realiza el intercambio de día siempre que sea posible, no vayas solo y elige un lugar abierto y visible. Las listas de precios de tiempos normales sirven de poco; importan más la necesidad actual, el estado del producto y la cantidad disponible. Antes de entregar nada, acuerden claramente qué recibirá cada parte.
El efectivo en billetes pequeños y monedas sigue siendo útil mientras sea aceptado. Durante un apagón prolongado pueden fallar los sistemas electrónicos de pago y los cajeros automáticos, mientras que el dinero en efectivo todavía puede usarse directamente. Por eso, el trueque debe ser una opción complementaria y no el centro del plan de preparación.
La regla más importante es sencilla: nunca intercambies agua, comida, medicamentos o equipos que tu propio hogar todavía necesite. Una buena preparación significa autonomía y cooperación, no aprovecharse de la necesidad ajena. Los acuerdos justos, las cantidades pequeñas y la ayuda mutua crean más seguridad en una situación tensa que una gran reserva de una supuesta “moneda de crisis”.
Fuente: Oficina Federal Alemana de Protección Civil y Asistencia en Catástrofes, “Preparación para crisis y catástrofes” y listas de prevención; Ready.gov, “Build A Kit”, “Power Outages” y recomendaciones de preparación financiera; Gobierno de Canadá, listas para kits de emergencia y apagones.
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01.08.2026
Bienes para trueque durante un apagón: Qué resulta realmente útil
Si fallan los pagos con tarjeta y los cajeros, el intercambio directo puede ayudar. Lo importante son productos pequeños y útiles sin arriesgar las reservas propias.