España se pone seria. Después del apagón histórico en la península ibérica, las redes móviles no deberían quedarse mudas tan rápido en futuros cortes eléctricos. Según Reuters, el ministro de Transformación Digital, Óscar López, anunció el 25 de junio de 2026 un nuevo decreto. La norma debería aprobarse antes de fin de año y obligaría a los operadores móviles a garantizar al menos cuatro horas de cobertura para gran parte de la población durante un corte de luz.
Puede sonar a regulación fría, pero en realidad es una advertencia clara: un apagón no es solo una cuestión de lámparas, nevera y cafetera. Cuando cae la red móvil, muchas personas pierden su canal principal de información. Eso fue uno de los problemas más graves durante el gran apagón de abril de 2025 en España y Portugal. Millones de personas intentaron llamar a familiares, consultar noticias o pedir ayuda. Pero justo en esos momentos la comunicación puede convertirse en el punto débil.
El plan español se aplicaría por fases. En el primer año, la obligación de cobertura de emergencia debería llegar a la mitad de la población. En el segundo año, al 65 por ciento. En el tercer año, al 75 por ciento. No afectaría solo a los operadores móviles tradicionales. También entrarían en el marco ciertos proveedores de infraestructura digital importante, como centros de datos, puntos de intercambio de internet, sistemas satelitales y cables submarinos.
Un detalle llama especialmente la atención: los centros de gestión de red deberán resistir mucho más tiempo. Los centros intermedios deberían seguir operativos al menos doce horas sin suministro normal. Los centros de control más críticos, cuyo fallo podría afectar a todo el país, tendrían que aguantar 24 horas. Esto muestra que España está tomando en serio las lecciones del apagón.
Una red móvil más resistente no sustituye la preparación privada. Cuatro horas son mejor que nada, pero no son una garantía absoluta. Las baterías se agotan, las antenas pueden saturarse, los servicios de internet pueden fallar y los centros de emergencia pueden quedar bajo presión. Quien durante los primeros minutos de un apagón solo confía en el teléfono, confía en una tecnología que también necesita electricidad, datos e infraestructura funcionando.
Para los hogares, la conclusión es sencilla: el móvil es importante, pero no puede ser el único plan. Los números importantes deben estar escritos en papel. La familia debe acordar antes un punto de encuentro. Una radio a pilas sigue siendo útil. Las baterías externas deben estar cargadas. Y la información esencial debe estar disponible sin conexión.
España responde ahora políticamente a una experiencia que mucha gente vivió de forma directa: en un apagón, el silencio puede ser más peligroso que la oscuridad. Cuando nadie puede comunicarse, crecen la incertidumbre, los rumores, el estrés y el caos. Por eso la comunicación debe formar parte de toda preparación seria frente a apagones.
Fuente: Reuters, 25.06.2026, Spain to require minimum four-hour mobile coverage in power outages.
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España
25.06.2026
España pisa el freno de emergencia tras el apagón: la red móvil deberá aguantar cuatro horas
Tras el gran apagón ibérico, España quiere obligar a los operadores móviles a mantener la cobertura durante más tiempo cuando falte la electricidad. Para los hogares, el mensaje es claro: la comunicación necesita un plan B.