El 23 de febrero de 2026 se produjo un apagón a nivel nacional en República Dominicana. El corte comenzó antes del mediodía y causó problemas en el tránsito, en los servicios públicos, en los negocios y en la vida diaria de muchas personas.
Algo especialmente importante: no fue el primer incidente grave en poco tiempo. Ya unos meses antes se había producido otro apagón nacional. Justamente estos hechos muestran que los apagones no son solo un riesgo teórico.
¿Qué pasó?
Según reportes públicos, hubo una falla importante en la red eléctrica nacional. Varias plantas eléctricas fueron desconectadas de la red o dejaron de aportar energía. Esto provocó una reacción en cadena en el sistema eléctrico.
Para la tarde, el suministro eléctrico solo se había restablecido parcialmente. Instalaciones críticas como hospitales, aeropuertos, suministro de agua y partes del transporte público pudieron seguir operando parcialmente con energía de emergencia. Sin embargo, muchas familias y pequeños negocios fueron afectados directamente.
¿Qué significa esto para las familias?
Un apagón no es solo un problema de luz y contactos. En poco tiempo también pueden verse afectados otros aspectos:
El refrigerador y el congelador dejan de funcionar.
Internet y la señal móvil pueden verse limitados.
Los semáforos y sistemas de tránsito pueden fallar.
La presión del agua o las bombas pueden presentar problemas.
El pago con tarjeta puede no funcionar.
Los pequeños negocios pierden ventas o productos perecederos.
Los equipos médicos pueden necesitar energía de respaldo.
¿Qué lecciones se pueden sacar?
1. El agua va primero
Aunque el agua no falle de inmediato, las bombas, los sistemas de presión o las cadenas de suministro pueden verse afectados. Cada hogar debería guardar agua potable para varios días.
2. La comunicación no debe depender solo del celular
Un celular cargado ayuda solo mientras haya batería y red disponible. Conviene tener power banks, una radio de pilas o de manivela y teléfonos importantes anotados en papel.
3. El efectivo es importante
Durante un apagón, muchas cajas, cajeros automáticos y terminales de tarjeta no funcionan de forma confiable. Tener una pequeña cantidad de efectivo en casa puede ayudar en el corto plazo.
4. Los alimentos deben poder usarse sin electricidad
Las reservas deben servir también sin refrigerador y sin cocina normal. Esto incluye alimentos duraderos, una estufa segura y un plan para saber qué alimentos consumir primero.
5. Los pequeños negocios necesitan un plan sencillo de emergencia
Para colmados, pequeños restaurantes, salones, talleres y prestadores de servicios, un apagón suele convertirse de inmediato en un problema económico. Son importantes la iluminación de emergencia, una regla para manejar efectivo, la protección de productos perecederos y responsabilidades claras.
¿Qué conviene preparar ahora?
Un buen inicio es una provisión básica para 72 horas:
Agua potable
alimentos duraderos
linternas
pilas
power banks
radio
artículos de higiene
medicamentos
documentos importantes
contactos de emergencia en papel
una pequeña cantidad de efectivo
Para apagones más largos se necesita además un plan concreto para 7 a 14 días. Esto incluye cálculo de cantidades, listas de compra, tareas familiares, mascotas, necesidades de cuidado y revisión periódica de las reservas.
Conclusión
El apagón de febrero de 2026 muestra claramente que prepararse no es un escenario extremo. Es una protección práctica para familias normales y pequeños negocios.
Quien prepara agua, luz, comunicación, higiene y alimentos conserva mucha más capacidad de acción durante las primeras horas y días.
Nota sobre fuentes: AP News, Reuters y reportes públicos sobre el apagón nacional en República Dominicana del 23 de febrero de 2026.
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